¿Cómo fue el primer día de la grúa en Zaragoza?

Estamos tan acostumbrados hoy a la existencia de grúa municipal en todas las grandes ciudades, que no caemos en la cuenta de que hubo un tiempo en el que no existía. La de Zaragoza se puso en marcha a finales de febrero de 1967, y, por lo que se deduce de esta información de Alfonso Zapater que hoy les reproduzco, parece que con cierto alivio. Los coches mal aparcados debían constituir un gran problema en la época:

La ciudad se ha quedado pequeña. Revienta por sus cuatro costados. El tránsito rodado es cada vez más difícil. La Delegación Municipal de Tráfico se esfuerza en la colocación de nuevas señalizaciones, nuevos semáforos. Se estudian las distintas direcciones. Se controlan los aparcamientos. Nada. La avalancha motorizada es mucho más fuerte. A veces sobrepasa los límites establecidos y las infracciones se suceden en cadena. Naturalmente, hay que poner cortapisa a este estado de cosas. Por el bien de todos, conviene regular el tráfico y establecer un margen de respeto. Hasta ahora hubo beligerancia. Ha llegado la hora de tomar medidas tajantes.
-Se había dado un margen de confianza. Se ha hecho caso omiso en la mayoría de las ocasiones.
Don Daniel Marcuello, jefe de la Guardia Municipal, nos habla del problema. Sí, ha sido necesario proceder en consecuencia. Aunque duela. Antes bastaba con imponer la correspondiente multa a los vehículos mal aparcados. Los automovilistas no han tenido en cuenta estas sanciones. De ahí que haya tenido que entrar en acción la grúa municipal.
-La grúa funciona desde hace cuatro meses, pero solo se había utilizado en casos extremos.
Los casos extremos, en materia de circulación, son aquellos en que los automóviles dificultan y entorpecen notoriamente el tráfico o, por el contrario, se encuentran abandonados en la vía pública. Ahora es distinto. La ineficacia
de las multas se suple con la grúa municipal. Los papeles amarillos tienen, desde ahora, una consistencia mucho más sólida.
-Desde el lunes -nos explica el señor Marcuello- la grúa se encarga de retirar aquellos vehículos que se encuentran aparcados en zonas expresamente prohibidas por señales o por el Código o perturben el tráfico.
-¿Resultados?
-En solo dos días hemos conseguido resultados positivos. Se cometen menos infracciones.
-¿Cuántos vehículos fueron retirados por la grúa municipal el primer día de entrar en acción?
-Siete.
-¿Qué se hace con estos vehículos?
-Los depositamos aquí, frente a la Casa Consistorial. Se ha acotado una zona para este fin. Lo hemos decidido así con el fin de dar mayor facilidad a los propietarios de los automóviles respectivos. Si a las veinticuatro horas no han venido a reclamarlos, los pasamos al depósito del barrio de San Gregorio.
-¿En qué condiciones se recupera un vehículo?
-Mediante el pago de 250 pesetas.
Hay un acuerdo municipal que lo establece así. Luego, cuando entren en vigor las nuevas normas de circulación, será necesario satisfacer otras 250 pesetas en concepto de servicio de grúa. En otras capitales españolas ya se hace así.
La Guardia Municipal, encargada de este servicio -ingrato, pero necesario-, está en la mejor disposición. Prefieren no llegar a situaciones límites, aunque la experiencia les haya empujado a ello. Las multas de los papeles amarillos no han sido suficientes para cortar las infracciones ni poner cortapisas a la mala costumbre de aparcar en zonas prohibidas, sin reparar en las oportunas señalizaciones.
-En el último partido Real Zaragoza-Atlético de Madrid -nos informa don Daniel Marcuello- se dio el caso de dejar los vehículos estacionados sobre la vía del tranvía de Casablanca. Se interrumpió el servicio durante varios minutos.
-De ahí que haya entrado en acción la grúa municipal.
-Sin embargo, lo ideal sería no vernos obligados a retirar un solo automóvil.
-¿Qué tiempo tardan en reclamarlos sus propietarios?
-De una hora a cinco.
-¿Cómo se realiza el servicio?
-El agente que está de servicio en el sector correspondiente observa la infracción y nos lo comunica. La grúa va provista de radio, e inmediatamente, valiéndonos de la emisora que tenemos instalada en el Cuerpo de Guardia, pasamos la comunicación. La recogida de un automóvil es cuestión de minutos.
-¿Sucede igual con los automóviles abandonados?
-Frecuentemente recibimos avisos de particulares dándonos cuenta de estos abandonos. Naturalmente, en estos casos tenemos que comprobar las llamadas antes de poner en práctica el servicio.
-¿Reciben colaboración de los zaragozanos?
-Es necesario que la gente colabore con nosotros para corregir las infracciones.
-¿Qué agentes van con la grúa?
-Un chófer y un ayudante.
-¿Cómo reaccionan los propietarios de los automóviles cuando vienen a recuperarlos?
-Favorablemente. Todos ellos, sin excepción, comprenden la justicia de esta medida.
-¿Se procede siempre tajantemente, a rajatabla?
-No. De momento nos limitamos a las zonas más céntricas de la ciudad. En realidad no se retira un vehículo más que en los casos que la infracción perturbe notoriamente la circulación. Queremos ser benevolentes hasta el fin.
-¿No será necesario antes resolver el problema de aparcamiento y poner cortapisa a la carga y descarga de camiones a determinadas horas del día?
-También estamos poniendo en práctica esta medida. Dejamos zonas acotadas en las calles destinadas a la carga y descarga en doble fila.
-¿Qué calles disponen ya de estas zonas acotadas?
-Las de Zurita y Alfonso I. Próximamente haremos lo propio en la del General Franco. Pero hay que tener la garantía de que estas normas van a respetarse.
-Los problemas se multiplican.
-Así es. Por eso queremos ir atemperándolos, de acuerdo con las necesidades.
La grúa municipal es un arma decisiva en este desconcierto del tráfico ciudadano. Por lo pronto, en dos únicos días de actuación -los primeros- se han obtenido resultados positivos. En lo sucesivo los automovilistas pondrán especial cuidado al estacionar sus vehículos. La multa de pape! amarillo, de la que se hacía caso omiso con demasiada frecuencia, tiene ahora la forma de grúa. No hay componendas. Para recuperar un automóvil que ha sido aparcado caprichosamente, entorpeciendo la circulación, será necesario abonar en el acto la cantidad de 250 pesetas. Eso de momento, mientras prosiga la beligerancia. Porque más adelante será necesario incluso sufragar el servicio de la grúa en cuestión. Molesto, ¿verdad? Pero absolutamente necesario.

Lo que me parece fantástico es eso de que los propietarios reaccionaban “favorablemente. Todos ellos, sin excepción, comprenden la justicia de la medida”. Vaya con el jefe de la Guardia Municipal, con lo que escuecen las multas.

Y eso ha sido todo en esta ‘temporada’ de Tinta de Hemeroteca, que inicia ahora sus vacaciones de verano. Les anuncio que serán largas, no porque las mías lo sean, que ya me gustaría, ya, sino porque necesito tiempo para bucear en la colección del HERALDO y rescatar más noticias, reportajes y entrevistas. Si al principio de Tinta de Hemeroteca los sucesos y temas esotéricos (ovnis y así) eran los que más lectores tenían, he visto que en los últimos meses ha cambiado la tendencia y lo que más gusta son aquellos temas que no están muy lejanos en el tiempo y que tienen un punto de nostalgia (la cría de gusanos de seda, la guerra de los bikinis…). Creo que tengo bastante ‘trabajada’ la colección del HERALDO hasta 1970 (siempre se puede escapar algo), pero es precisamente de 1970 a 1990 (el límite temporal de ‘Tinta de Hemeroteca’ me lo puse en veinte años) el periodo en el que menos he buceado y en el que podría encontrar más temas, con su punto de nostalgia, que les gusten y que les inciten a participar y dejar mensajes. Espero poder sacar tiempo para encontrar muchas ‘joyas’ periodísticas de esos años. Por lo demás, la ‘Tinta’ seguirá igual que siempre. Intentaré ‘meterla’ en facebook, aunque empezar desde cero supone un trabajo ingente, y le estoy dando vueltas a la cabeza, por lo que comentaba antes de la nostalgia, a reservar un día a la semana para hacer una especie de ‘plano sentimental’ de Zaragoza, para lo que necesitaré la colaboración de todos ustedes. A la vuelta haré una prueba a ver si la cosa chuta o no. Pero no adelantemos acontecimientos. Y me voy a permitir otro pequeño desahogo. En mayo pasado se me pasó el primer aniversario de Tinta de Hemeroteca, que era cuando quería hacer balance de los primeros 12 meses. Así que lo hago ahora, para los amantes de las cifras. Desde el 10 de mayo pasado a hoy el blog ha recibido 381.000 visitas. El post más visitado, con más de 7.600, ha sido el de ¿Qué es lo más raro que ha llegado a Objetos Perdidos? El 29 de enero instalé el Flag Counter, cuyas cifras ustedes también pueden consultar, y resulta que desde entonces he tenido más de 67.000 usuarios únicos de 99 países. Me sorprende el haber tenido casi 1.000 usuarios únicos en Estados Unidos o Gran Bretaña, y, sobre todo, me intriga un montón saber qué caminos han llevado a un internauta de Costa de Marfil, Guayana Francesa, Nueva Caledonia, Namibia, Qatar o Vanuatu a acabar entrando en un blog que recupera noticias del Aragón de unas décadas atrás.
Que pasen un buen verano. Los que estén de vacaciones, descansen, y los que no, ánimo , que no puede faltar mucho.

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6 respuestas a ¿Cómo fue el primer día de la grúa en Zaragoza?

  1. Buenas vacaciones y hasta la vuelta.
    Manolo

  2. Ejeano55 dijo:

    Hasta la vuelta, Mariano.

  3. Blanquita dijo:

    Gracias Mariano por regalarnos este “viaje en el tiempo” a diario. Feliz verano y ánimo para seguir así la próxima temporada.

  4. quemasda dijo:

    Felicísimas vacaciones Mariano, ha sido un placer leerte durante este año y pico, no tardes mucho en volver que te echaremos de menos….

  5. Hitano dijo:

    Que descanses plenamente estas vacaciones.
    Esperaremos con ansia el retorno de ‘tinta’, pero nada de precipitaciones tómate todo el tiempo que necesites seguro que el retorno será igual o mejor que lo hecho hasta ahora. Lo bueno se hace esperar.

  6. Alberto dijo:

    Se echa de menos el blog, Mariano. Desconozco ( aunque intuyo) las causas de esta quietud. Espero que sean solamente las tradicionales en Zaragoza: “empezamos después del pilar…”.

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