¿Cómo era la mujer ideal en 1968?


Les voy a pedir que sean un poquito indulgentes, porque hay que ponerse en la mentalidad de la España de finales de los 60 para entender el reportaje de hoy. Y es que en esa época, sí, se organizaban concursos para encontrar a la “mujer ideal”. Concursos que contaban con el respaldo de toda la sociedad, desde la revista ‘Telva’ hasta los ayuntamientos, pasando por los medios de comunicación, y en los que se valoraban aptitudes como ser buena cocinera, buena costurera y tener algo que se denominaba, así, en abstracto, ‘inquietudes intelectuales’.
Hoy algo así sería impensable, se tiene una visión de la mujer más amplia… O quizá no tanto como nos pensamos, porque con todo lo modernos, avanzados e igualitarios que nos creemos, de cuando en cuando saltan noticias que te ponen los pelos de punta. Creo que en el fondo sigue habiendo mucho machismo en España, aunque de otra forma. Ustedes opinarán.
En cualquier caso, de todo ello ninguna culpa tiene nuestra protagonista de hoy, Mercedes Torres, que ganó un concurso que, créanme, era muy cotizado en la época. Ella fue la ‘Mujer Ideal’ de Aragón en 1968. Recuperando este texto, y a través de ella, quiero rendir homenaje a las españolas de los 60. Las abnegadas españolas de los 50 y 60, que se deslomaron a trabajar, dentro y fuera de casa, sin que se les reconociera nunca ni dejaran de ser una extensión de sus maridos:

El jurado deliberó ampliamente. En el platillo de la balanza pesaban méritos muy distintos. Y todos buenos. Finalmente, el platillo en el que se encontraban las muchas cualidades y los muchos puntos que había obtenido doña Mercedes Torres, inclinó la balanza prácticamente por unanimidad. Así, doña Mercedes Torres ha resultado Mujer Ideal de Aragón 1968. Doña Mercedes tendrá que ir a Madrid a disputar el título de Mujer Ideal de España próximamente. Al marchar lleva con ella muchas posibilidades de traérselo. Lo dicen sus excelentes intervenciones en las pruebas de cocina, de economía doméstica, de costura. Doña Mercedes Torres es una luchadora nata que sabrá llevar hasta el final estas posibilidades.
A título casi anecdótico hay que decir que la decisión de doña Mercedes Torres de presentarse a concurso vacilaba mucho al final. Tenía miedo de no estar a la altura de las circunstancias. Tenia miedo de que su esposo, en un exceso de cariño hacia ella, la adornase con cualidades que no correspondieran a su verdadero ser. Las pruebas han demostrado sobradamente que el esposo de doña Mercedes estaba en lo cierto. Que el amor no es tan ciego como dicen, sino que, muy al contrario, es clarividente. Así, el esposo de doña Mercedes la veía “ideal” y en secreto la presentó al concurso. Doña Mercedes Torres no quiso decepcionar a su esposo, y, además, orgullosa del gesto de su esposo acudió a todas las pruebas, saliendo no sólo airosa, sino campeona. Me contaba un muy observador miembro del jurado que doña Mercedes fue la única aspirante que en la prueba de cocina trajo consigo un delantalito, que se puso sencillamente sobre el vestido en el momento de cocinar.
-¿Usted considera esto muy importante?
-¿Importante? ¡Importantísimo! Menuda ganga si una mujer se pone ante la cocina con un vestido de salir. En seguida le piden otro al marido…
Siempre lo he dicho: no hay nada como los detalles. Doña Mercedes concluyó su trabajo y limpió cuidadosamente su parte. Luego, ante el pasmo de los curiosos, pudo presentar dos platos y casi todo un postre confeccionado en el mismo tiempo que se exigía para preparar solamente un plato. Hay que añadir que todo estaba magníficamente preparado.
-Y, además, exquisito… -dicen todos los que lo probaron-.
El menú que doña Mercedes presentó consistió en: una tortilla de patata, calabaza y cebolla, un pollo a la chilindrón y un postre de repostería. Esto se realizó con la módica cantidad de 150 pesetas. Considerando que la cantidad estaba calculada para seis personas.
Doña Mercedes Torres, siempre amable, contesta las preguntas de la periodista.
-¿Tuvo alguna razón para elegir el menú?
-A veces un mal trae un bien. Tres de las concursantes pensábamos preparar uno de nuestros más famosos platos típicos: los huevos al salmorrejo. Como esto no parecía muy correcto, yo cambié y dije: bueno, pues por lo menos haré dos platos.
Pero doña Mercedes hizo tres, y los tres estupendos.
-¿Qué prueba consideró más difícil?
-Pues la última. Le tenía mucho miedo, la verdad.
-Entonces, ¿irá usted a Madrid, doña Mercedes?
-Sí, iré. Ahora, de momento, me dedicaré a prepararme mucho porque no quiero dejar a Aragón en mal lugar. Así es que…
Doña Mercedes Torres hará lo que pueda. Estas palabras tienen en su boca una garantía: hará mucho.
La prueba de costura también fue un buen éxito para doña Mercedes. Consistía en hacer un ojal, un dobladillo, un sobrehilado, labor de punto…
-Creo que han sido obsequiadas con muchos regalos, ¿le han gustado?
-Nos han obsequiado espléndidamente, pero no he tenido tiempo material de abrir todos los paquetes. Estoy deseando volver a casa para abrirlos, pues soy muy curiosa.
Con todo, con ser una perfecta ama de casa, hay algo más en la personalidad de nuestra Mujer Ideal de Aragón 1968. Las circunstancias tristes de su vida -pérdida de dos hijos- influyeron en ella decisivamente. Hizo que tomase derroteros fuera del hogar. Doña Mercedes, con un hijo de catorce años, tiene tiempo más que de sobra para proyectarse hacia otros trabajos que no sean exclusivamente domésticos. Hace unos meses montó una peluquería, que ahora piensa ampliar a estudio de belleza.
-Por la mañana dejo mi casa organizada y me marcho a mi trabajo. Después de comer, vuelvo a él.
-¿Cómo emplea sus ratos libres?
-Pinto algo. Me gusta pintar. Leo mucho acerca de la pintura: me distrae y, además, aprendo.
Es una de las características de doña Mercedes. No da nunca nada por aprendido. Siempre piensa que tiene que seguir aprendiendo. Buena característica para presentarse y ser Mujer Ideal.

No, Mercedes no ganó el certamen nacional. A ver si consigo saber algo más de ella y lo cuento aquí.

Y mañana…
Treinta y ocho años asando castañas

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6 respuestas a ¿Cómo era la mujer ideal en 1968?

  1. Mc dijo:

    Ya. Las mujeres concursaban encantadas y la “culpa” es o era de lo hombres y el machismo.
    Abnegadas mujeres. Y los hombres, ¿qué? ¿Todo era fácil para ellos? Con la pedazo de mili que se tragaban, por ejemplo.
    En lo que estoy de acuerdo es en que eran otros tiempos. Ahora muchísimas mujeres ni saben cocinar ni tienen inquietudes intelectuales. Pero ahora están orgullosas de ser así y los hombres no se atreven ni a abrir la boca.

  2. angelines dijo:

    Está mal decirlo, pero soy una mujer de esa época: mujer de su casa, como se decía entonces, cocinar, costura toda, plancha impecable, zurcir, limpiar el polvo y fregar los suelos.También se bordaba ,se hacía punto y ganchillo, se leía y también se pintaba.En fin, solo de recordar me estoy dando una gran paliza. Pero así era.

  3. Jorge dijo:

    Así era considerada la mujer. Una maruja condenada a los quehaceres de su casa. Una tía que, por mandato familiar, debía quedar preñada unas cuantas veces sin desatender a su hombre y a la prole. La casa, en realidad la cocina, era su reino.

  4. Elena-Z dijo:

    Pues qué quereis que os diga… yo no soy una mujer de aquella época… estudié mi carrera, mi postgrado, actualmente tengo mi propio despacho profesional… además soy madre… Y pienso que quién fue el imbécil que nos vendió la moto de que para ser felices, y sentirnos realizadas, y respetadas, e importantes, teniamos que trabajar fuera de casa.
    Yo personalmente creo que sería más feliz teniendo algún hijo más, dedicándole muchisimo más tiempo, y pudiendo hacer cosas como cocinar, bordar y leer, cosas que me encantan.
    Y no me sentiría menos por ello.
    Por otro lado, de acuerdo con el comentario que se ha escrito respecto a ¿y los hombres qué? Los hombres de aquella época trabajaban muchas más horas que los actuales, y tenían sobre sus hombros la carga económica del hogar. Por experiencia propia sé lo que eso significa.
    Hacer un concurso de mujer ideal me parece una estupidez, pero la vida que llevaban las mujeres por entonces no estaba nada mal. Yo me cambiaría por ellas, sinceramente.

  5. Yolanda dijo:

    Yo tengo que reconocer que no me cambiaría por Mercedes. Que agradezco que mi madre me criara de otra forma (ahora tendría 80 años) y que fuera más feminista que muchas de hoy en día, porque eso me ha puesto en igualdad de condiciones para elegir. Yo no tengo vocación de esposa y madre abnegada. y respeto a quien la tiene, pero no me negarán que al menos ahora podemos decidir. Por otra parte, lo que hay que pensar es que si el matrimonio no dura para siempre y la mujer se dedica solo al hogar y los hijos ¿qué hará si se divorcia? ¿Malvivir? Antes tenían que tragar con maridos impresentables porque no había otra, ahora si te pasa eso, es cosa tuya.

  6. Pilar dijo:

    Hola amigas:Esta mañana, buscando en internet algún comentario del concurso que Telva organizaba por los años 60 sobre la mujer ideal, me encontré con esta página y todos vuestros comentarios. Me interesaron y los fui leyendo uno a uno.De algunos de ellos quedé perpleja.
    Os cuento. Yo fui mujer ideal por los años 70. Me embarcó en este pequeño lío una buena amiga y siempre le estaré agradecida. El concurso fue una chulada y nos lo pasamos “bomba” todas las representantes de las distintas regiones y nuestros maridos. Desde ser entrevistadas por las figuras más destacadas del periodismo y de las artes, hasta disfrutar de una emocionante capea en la finca de Palomo Linares.
    La mayoria de las mujeres concursaron para la final con sentido de la amistad, de compañerismo y, sobre todo, con respeto y admiración por lo que cada una llevaba de bagaje al concurso. Eran empresarias, funcionarias, pintoras, amas de casa, etc. Todas cultas y refinadas y sobre todo mujeres que sabían llevar con alegría y sentido del humor el trabajo que desarrolloban dentro y fuera de sus casas.
    El concurso ha sido una de mis mejores experiencias, pero el factor humano que había entre nosotras nunca lo olvidaré.
    Siempre me he sentido orgullosa de pertenecer a la generación de los 60; de haber trabajado fuera y dentro de mi casa; de haber criado cuatro hijas; de haber tenido tiempo para divertirme y sentirme “realizada”en cualquier campo que la vida me ha ofrecido.Lo importante es sentirse féliz.
    Un abrazo

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