El estreno del tranvía eléctrico

El tranvía  ha vuelto a las calles de Zaragoza, y por el momento parece que va a ser un éxito, pese a algunos problemas y desajustes lógicos en estos primeros pasos. Miles de zaragozanos lo están probando estos días, y los medios de comunicación le estamos prestando una atención preferencial. Pero, ¿cómo se trató el tema en 1902, cuando se estrenó el primer tranvía eléctrico en la ciudad? Léan la crónica:

Se han celebrado hoy por la mañana las pruebas de los tranvías de nueva tracción, habiendo asistido a ellas el alcalde, Sr. Fornés, los individuos que forman la sección segunda del Ayuntamiento y varios concejales; el ingeniero jefe de Obras Públicas, sr. Llanas; el ayudante del ramo, señor Solano; el ingeniero electricista, señor Garnica; el arquitecto municipal, señor Magdalena, y de la sociedad, los señores Escoriaza y Buset, y el ingeniero director de los trabajos de electricidad, Mr. Rousell y sus ayudantes de la casa Thomson-Houston; escasos invitados y entre ellos el representante del HERALDO. El señor Paraíso no ha podido presenciar las pruebas por encontrarse ligeramente indispuesto.
A las diez en punto comenzó el acto oficial por la línea de bajada de Torrero y con el coche número 2. Anduvo el tranvía primeramente la mitad del trayecto hasta la puerta de Santa Engracia, volvió a subir al punto de partida y luego de arreglar, en breve espacio, la cadena del freno, que estaba sobrada de eslabones, indicaron los técnicos como prueba más principal la de parar a la velocidad máxima-15 kilómetros por hora, que es lo reglamentado- y en el punto de pendiente más rápida de la línea, o sea en la bajada en curva de Cuéllar.
Como las ruedas atadas por el freno ordinario patinaban sobre los rails, efecto de la humedad, se echó sobre estos un poco de arena, a fin de observar el efecto en buenas condiciones. No puede ser más sorprendente la eficacia de los frenos. A toda velocidad por aquella pendiente pasó el tranvía en un trecho de siete metros y una vez fue tan en seco la parada que no llegó siquiera a la longitud del carruaje. A razón de 18 kilómetros por hora se detuvo la marcha en doce metros.
Se probó la curva del alto de Torrero, se paró en mitad de ella, en una palabra, se han hecho pruebas escrupulosas con admirable resultado.
Inmenso gentío las presenciaba en el paseo de Sagasta y se han tributado aplausos al nuevo servicio.
Cuando el tranvía ha dado la vuelta a todo el ramal de Torrero, ha surgido una prueba natural. A la salida de la puerta de Santa Engracia, entrada de la población, se ha encontrado el vehículo con un carro que cruzaba la vía y el choque parecía inevitable; sin embargo, ha jugado el freno mecánico y el tranvía ha parado ‘de pronto’.
En el paseo de la Independencia y plaza de la Constitución había más curiosos que en el paseo de Sagasta. El tintineo de las campanas de aviso ha llenado de gente los balcones.
Han sido conductores del tranvía Mr. Roussell y uno de los dos empleados que han venido de San Sebastián. Probablemente mañana o pasado se dará al público este servicio.
Antes se emitirá informe de estas pruebas en acta que firmarán los Sres. Llanas, Garnica y Magdalena.

Pues ya lo ven.

Y mañana…
La encajera más querida de Aragón

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11 respuestas a El estreno del tranvía eléctrico

  1. Hitano dijo:

    Un artículo muy escueto para un hecho tan trascendental, supongo que en previos y sucesivos días se informaría con más detalles. Me apasiona el tema de los tranvías antiguos. Recuerdo que en 2002, precisamente, se editó un libro con motivo del centenario del tranvía eléctrico en Zaragoza. Fueron pocos ejemplares distribuidos entre algunos “vips”. Por mucho que busqué y pregunté jamás lo conseguí. Esperemos que, el año que viene, para el 110 aniversario, lo reediten.
    Lo mismo me pasó con el libro del centenario del taxi en Zaragoza: solo para “vips” que seguramente tengan de adorno en alguna estantería cuando no en un trastero.

  2. jose maria dijo:

    ¿Podrían investigar las actas del Ayuntamiento o artículos del año en que quitaron el tranvía? ¿Qué razones se dieron para quitarlo? Tengo curiosidad por saber si esas razones siguen vigentes, porque una ciudad que ya tenía tranvía y lo quitó vuelve a tenerlo

  3. Ejeano55 dijo:

    Para Hitano: Yo tengo un ejemplar del libro que comentas editado por Gráficas Los Fueros de Antonio Lop, con la inestimable colaboración de José María Valero Suárez. Ponte en contacto conmigo, si lo deseas, en el correo jmojicalegarre@msn.com. Un abrazo para Mariano y todos los que siguen esta sección.

  4. Bicicleto dijo:

    Interesantísimo artículo, enhorabuena. Ahora bien, qué diferencia con la situación actual, los tranvías de nueva tracción se probaron una mañana y al día siguiente, a funcionar. Qué pena que nuestras autoridades acabaran con ellos en los 70, dando prioridad al exacerbado desarrollo automovilísico que tan pernicioso se ha demostrado al cabo de los años.

  5. Carlos dijo:

    Enhorabuena por recuperar este artículo, viene al pelo estos días.
    Yo soy partidario acérrimo del tranvía, me parece un transporte eficaz y poco contaminante.
    Me pregunto al igual que el compañero de comentario —josé maría— por qué decidirían quitarlo, yo no recuerdo nada del anterior, era muy pequeño.

    saludos

  6. jose angel dijo:

    Ilustrativa la redacción clasista del artículo: “Asistían a las pruebas, el alcalde de la ciudad… el arquitecto municipal… los ingenieros…. y los INDIVIDUOS que forman la sección segunda del ayuntamiento.

  7. Hitano dijo:

    Muchas gracias Ejeano55. Corro a escribirte un email. Un saludo.

  8. angela dijo:

    Es bonito, más comodo que los antiguos, pero, siempre hay un pero,si se para otra vez, y en hora punta, ¿como llegarán al trabajo los de Valdespartera? Yo sí he conocido los antiguos, pero las distancias eran más cortas y era más fácil llegar andando. Un saludo

  9. FGP dijo:

    He quedado sorprendido, ¿por qué no puede el conductor del tranvía poner el aire acondicionado? Si no recibe la orden de la dirección, el día 5 hacía calor y no lo pudo poner, segun nos explicó la persona que informa y le pregunté por tal motivo.

  10. Juan dijo:

    Sucinto y estupendo relato. Tiene toques, efectivamente, clasistas (eso de los “individuos”), pero a mí hay algo que me gusta especialmente: está contado todo con medido entusiasmo, con sobriedad. Creo que antes la gente se comportaba de manera mucho más natural, periodistas y lectores. No hay más que comparar con ahora: si un tranvía tiene una leve avería, drama. Si va rápido, porque va rápido. Si va lento, porque va lento. Si hace frío, que qué frío. Si hace calor, lo contrario.
    De este artículo oportunamente rescatado por Mariano García yo creo que se desprende que la Zaragoza de entonces era más positiva y menos intransigente que la actual.

  11. ESTEBAN TRIGO dijo:

    El flamante tranvía que nos ha impuesto el Sr. Belloch y su equipo de gobierno, pasará a la historia de Zaragoza. En realidad no es un tranvía, sino un pequeño tren que goza de grandes prioridades circulatorias y que usurpa egoístamente casi toda la calzada por donde discurre. No es el modelo de transporte que necesitaba nuestra ciiudad. Ha costado muchos millones y ha creado enormes problemas de convivencia con los demás vehículos. ¡Qué lástima! Ha podido ser un metro de cercanías por el extrarradio y así, con la nueva ordenación, deja incomunicados a los barrios con el centro obligando a forzosos trasbordos… Repito: Este “tranvía” ha nacido sin trole y se recordará durante años como la Casa del Duende o la Barca del Tío Toni.

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