El ovni que solo se aparecía en sábado

Vecinos de Villalengua, esperando la llegada del ovni

Los seguidores de Tinta de Hemeroteca ya habrán visto que la información de ovnis y platillos volantes constituye casi un género periodístico propio. Hoy traigo aquí el de Villalengua, que se aparecía en los albores del verano de 1983. Siempre lo hacía la noche de los sábados, así que mucha gente acudía a la localidad por si le podía echar un vistazo. El caso es que cuando mayor era la expectación que había levantado… dio plantón.  

Villalengua es un pueblecito de la provincia de Zaragoza que dista unos treinta kilómetros de Calatayud, ubicado en la margen izquierda del río Manubles, siendo sus recursos principales la agricultura. Últimamente se ha visto reforzada su economía con la instalación en esta localidad de un taller, cooperativa textil, que proporciona ocupación principalmente a jóvenes, que de esta forma no se han visto obligados, como en otros tiempos, a emigrar, buscando lugares de ocupación.
Villalengua, de siempre, ha sido un pueblo muy acogedor, donde el tiempo pasa con la lentitud que se observa en estos centros rurales, donde las conversaciones, los corrillos, siempre tienen el mismo tema: lo agrario. Últimamente se habló de las elecciones, se comentaron los futuros festejos. En una palabra, todo se limita a las cosas del pueblo.
Pero desde hace un tiempo las conversaciones han cambiado de tema; ya no se habla de la sequía, de las necesidades que tiene la colectividad, de éste o aquel acontecimiento local, familiar. En Villalengua lo que priva últimamente es la avistación de objetos voladores no identificados. El ovni, que según manifestación de unos vecinos de diversas edades y clase social, aseguran ver por la zona del paraje denominado cerro de San Gregorio y proximidades del río Carabante es un objeto con luces intermitentes, de color rojizo-amarillo, que fue visto con toda claridad en la víspera de la festividad del Corpus, y que siempre hizo su «aparición» en sábado. Este es el comentario general, el ambiente, en Villalengua, y también en la ribera del Manubles, corriendo los comentarios en torno a estas visiones a pueblos cercanos.
En vista del continuado comentario, de la afluencia del público de Villalengua, de pueblos cercanos, de Calatayud, etcétera, a la hora de la «aparición», una a dos de la madrugada, acudimos a la citada localidad y pudimos comprobar cómo en el lugar de los avistamientos había un gran gentío de varias edades que esperaba la presencia del supuesto ovni.
Han sido más de cincuenta personas, dice el alcalde, Miguel Ángel Aguaviva, las que han asegurado haber visto por la zona del río Carabante; monte de San Gregorio, un objeto de luces intermitentes rojizo-amarillentas, suspendido sobre el suelo a unos 150 metros. Aquí, dice el alcalde, no se habla de otra cosa, y el sábado pasado se dio cita aquí gran cantidad de público llegado de pueblos limítrofes y de Calatayud. Se hizo la espera, y en esta ocasión el objeto no apareció.
Finalmente, remacha el alcalde, a los manifestantes se les reconoce de siempre en el pueblo una seriedad intachable, y esa variedad de edades hace no despreciar esas declaraciones, máxime si en las mismas no se busca ningún objetivo propagandístico personal.
Cuando abandonamos la Casa Consistorial, el ambiente en el pueblo es de fiesta, como si se hubieran adelantado las que se abrirán el próximo sábado. Entramos en conversación con tres simpáticas chavalas de Villalengua, que nos ruegan no las identifiquemos, que aseguran haber visto por San Gregorio y junto al río Carabante (aclaramos el nombre del mismo porque pasa otro, el Manubles) un objeto visible, de forma concreta, en la víspera del Corpus, que ofrece unas intermitentes luces rojizasamarillas.
Nosotras, dicen, no sabemos si son ovnis o platillos volantes, pero sí que los vimos… y que mas gente del pueblo puede testificar.
Existen otras declaraciones más comprometidas, con datos más concretos que eludimos, esperando poder confirmarlos, pero la psicosis de ovni en Villalengua está al orden del día, domina, todo comentario. Cuando nos marchamos de esta localidad zaragozana son las 1,45 horas y el «aparato» no aparece.
Quienes quedaron haciendo guardia en una noche estrellada con excelente temperatura hasta más tarde, tampoco avistaron nada de nada; allí se permaneció con el máximo interés, pero en este sábado no hubo ovni sobre el cielo de Villalengua.
Villalengua, como siempre, brindó a quienes acudimos a sus calles la acogida que muestran siempre sus habitantes, que tienen a San Gervasio y San Protasio como patronos de la colectividad, que desde hace un par de meses cambió su tranquilidad pueblerina por ese trajín, por esa expectación que supuso el saber que un ovni se posó por sus tierras. Habrá que esperar que acuda a otra cita sabatina, analizar algún rastro que pudiera dejar, ser analizado por expertos en estos temas, pues cuesta trabajo no admitir como razonadas declaraciones las de un buen número de vecinos que confirman estas visiones. Habrá que esperar a nuevos acontecimientos. Nosotros hemos ofrecido las opiniones de la máxima autoridad municipal de Villalengua, de vecinos, de ese trío de guapas que rogaron no aparecer en las fotos de la cámara de Carlos Moncín, ni identificar su identidad. 

Como la noticia de hoy es relativamente reciente, a ver si tenemos suerte y alguien de la comarca comparte con nosotros sus recuerdos del caso. 

Y mañana…
Entrevista al Schindler español

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2 respuestas a El ovni que solo se aparecía en sábado

  1. luison dijo:

    El día de Navidad del año 1980, en la zona que abarca de Biscarrués a Ejea por la parte de la sierra, no recuerdo exactamente el sitio, y a las 9 o 10 de la noche, no fue uno, sino varios objetos raros, cruzaron el cielo a una altura no excesiva, sin hacer ruido alguno y dejando una estela luminosa. Este fenómeno fue visto en distintas partes de España, según relataron esa misma noche en un programa de radio que presentaba un tal Antonio José Ales. Por supuesto lo relato porque aquel día ni iba yo solo en el coche. Un saludo

  2. javi dijo:

    Yo era un crío y recuerdo ver como un platillo en el cielo. Yo iba hacia la plaza desde casa de mis tíos y apareció, pero después se supo que fueron unas personas haciendo luces desde lejos, je.

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