Las termitas, a punto de devorar el barrio de Delicias

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Pues resulta que en 1957 uno de los temas que más preocupaba en Zaragoza era el de las termitas. Con buena parte del caserío envejecido y sostenido por vigas de madera, las ‘hormigas blancas’ campaban por doquier. En un reportaje de abril se acompañaba incluso un plano de la zona más afectada, un pentágono atravesado por el eje Coso-Conde de Aranda. No es que ofreciera mucha información, pero leámoslo.

Hablábamos ayer de una amplia zona zaragozana afectada por las ‘hormigas blancas’ y de otros focos termíticos fuera de ella. Hoy lo ratificamos: las termitas se han lanzado al ataque a fondo de la ciudad.
Son muchos los focos existentes, de mayor o menor importancia, y hemos de escribir poniendo un especialísimo cuidado en no citar ciertos casos concretos de comercios e industrias, modestos en su mayoría, cuyos propietarios se considerarían perjudicados por estimar que, si se dieran a la publicidad, habría de ir en contra de sus intereses.
Nada más lejos de nuestro ánimo. Pero lo que en modo alguno podemos silenciar es el problema, visto bajo el prisma de conjunto, de la plaga termítica que comienza a manifestarse en Zaragoza.
Podemos asegurar que, aunque ha sido el Hospital Provincial el foco que ha ‘levantado la liebre’, éste es uno de los de menos importancia, pero que nos ha servido para que, atraídos por lo periodístico del tema y en el afán de servir  a la ciudad, hayamos seguido investigando.
La celulosa o materiales que la contengan es el régimen alimenticio de las termitas: madera, lino, papel, telas de algodón, etc. Nada escapa a su voracidad siempre que el material a consumir tenga el grado de humedad necesario para hacérselo apetecible. La ‘hormiga blanca’ necesita agua para vivir. De ahí que se instale en terrenos próximos al líquido elemento. Por eso, un medio de combatir a la termita es aislar del agua los termiteros. Al no poder beber, sucumben.
Los termiteros están bajo tierra, a partir de unos setenta centímetros de la superficie. El insecto sube y sube siempre destrozándolo todo.
-Para exterminarlos -nos dice nuestro amigo Martínez, director de Aerosol, S.A. en Zaragoza- hay que localizar antes el termitero y, cuando se le encuentra, se les combate con productos especiales a base de inyectores. 
Si la luz les es fatal, ¿cómo van del termitero al maderamen de una casa?
-Por túneles de barro, construidos por ellas mismas. Suben por paredes y muros embutidas en una especie de macarrones visibles en muchas casas, hasta encontrar madera; entonces es la madera su nuevo y más apetecido domicilio, hasta que han devorado la celulosa de una planta y continúan ascendiendo a las plantas superiores.
-¿Cómo puede evitarse la formación de termiteros?
-En varios países se exige que, al mismo tiempo que los arquitectos presentan los planos de edificación, presenten también un certificado de haber realizado sobre el terreno un tratamiento contra los posibles termiteros que pudieran existir.
-¿El mejor medio de localizar esas guaridas?
-Siguiendo los rastros que el edificio presenta -cuando se trata de un edificio, naturalmente-; los citados ‘macarrones’ casi siempre son la mejor pista.
-Dentro de la amplia zona afectada, de la que hicimos referencia ayer, ¿existen muchos focos?
-Muchos, pero la mayoría no los denuncian y hacen mal. Sé de la existencia de muchos focos termíticos dentro de ella pero sólo conozco a fondo aquellos casos de los que me han informado.
-¿Termitas en los barrios zaragozanos?
-¡Qué duda cabe! Existen focos de ‘hormigas blancas’ en el de Oliver, que yo sepa, y ni que decir tiene en las Delicias.
-¿La casa de la calle de Unceta a que hacíamos referencia en nuestra última edición?
-Exactamente. Estoy seguro de que en el mismo barrio existen otros casos.
Nos personamos en la calle de Unceta y entramos en la casa número 15. Tiene dos plantas y sólo podemos visitar la primera.
-Vean ustedes -nos dice el señor Martínez-: un fuerte ataque de termitas. Todo el maderamen está completamente carcomido; sin celulosa. Aquí no hay nada que hacer.
-¿Han sido atacadas las vigas de separación de la planta superior?
-Estas no se ven, pero no cabe duda que tienen que estar muy afectadas, toda vez que, como en esta planta baja ya no existe celulosa porque las ‘hormigas blancas'” han acabado con ella, los insectos tienden a subir en busca de nuevo alimento.
Por las razones expuestas al comienzo de nuestro reportaje, no queremos señalar otros focos termíticos existentes en la parte del Coso central, fuera de la zona marcada como mas afectada, pero no cabe duda de que también existen, pero no hace falta decir que siempre estaremos a la disposición de quienes estén llamados a estudiar este importante problema. Lo cierto es que los voraces insectos atacan a fondo Zaragoza y que han venido a crear en nuestra ciudad un nuevo y grave problema. Es de esperar las urgentes medidas que vengan a combatir el mal.

Seguro que todos hemos oído hablar de tal o cual edificio antiguo que está afectado por las termitas, hasta el punto de que puede venirse abajo en cualquier momento. ¿Realidad, o leyenda urbana?

Y el lunes…
¿Quién robaba el plomo de las torres del Pilar?

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Una respuesta a Las termitas, a punto de devorar el barrio de Delicias

  1. Me pareció muy interesante este artículo pero, la verdad, creo que sí pueden afectar un edificio hasta el punto de que se pueda venir abajo.

    un saludo.

  2. Sin duda en el artículo he encontrado unos buenos consejos. Gracias

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