Quince años preso en las cárceles soviéticas

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Los lectores que sigan el blog ya habrán comprobado que evito deliberadamente temas, informaciones y reportajes relacionados con la guerra civil y la inmediata posguerra. Es así por un doble motivo. En primer lugar, casi todos los textos estaban mediatizados por la realidad política del momento, y en ellos a menudo había más propaganda que periodismo. Y, en segundo lugar, aunque muchos no carecen de interés leídos con la suficiente distancia, acabarían generando debates y polémicas cuyo foro más adecuado no es éste. En cualquier caso, iré sacando textos que sirvan para retratar una época, como este asesinato tremebundo, que hoy ocuparía los medios de comunicación durante días y días y que la censura de la época casi silenció; o personajes en los que la peripecia individual se elevó al menos unos centímetros por encima de la colectiva. Este es el caso de hoy, de Antonio Cavero Villanúa, que en los primeros días de 1956 fuer el hombre más famoso de España.  Arriba pueden verle a su llegada, llevado a hombros por otros excombatientes de la División Azul. Así se contaba su historia:

Las agencias informativas nos han trasmitido esta semana la noticia del regreso a su patria del prisionero de los rusos durante quince años Antonio Cavero Villanúa. Después del recibimiento triunfal que se le ha hecho en Madrid y del que participó, como ya se ha dicho, el propio ministro del Ejército, Cavero ha sido interrogado por los periodistas, y algunos de sus relatos merecen ser recogidos aquí, porque Antonio Cavero Villanúa es aragonés. Nació en Sádaba, donde viven sus padres, y a pesar de los años que lleva expatriado, aún conserva su acento baturro. El sargento Cavero tiene en la actualidad cuarenta y tres años. Salió de Madrid, con 250 españoles más, el día 17 de marzo de 1942, para incorporarse a la División Azul. Fue hecho prisionero en Rusia, con otro grupo de españoles, el 11 de febrero de 1943, en el sector de Leningrado.
Cuenta el repatriado que le llevaron a un bunker, un refugio bajo tierra, y allí le desnudaron para apoderarse de cuanto llevaba. Les pusieron ropas de prisioneros y les llevaron a Leningrado. Después fueron internados al campo de concentración núm. 158 en Bologda. Allí estuvieron mucho tiempo, recibiendo un trato infrahumano, sometidos a trabajos forzados y con escasos alimentos.
Fue compañero del capitán Palacios, hoy comandante, y de otros divisionarios que vinieron a España en 1954. De Bologda lo trasladaron, en 1947, a Odesa, anunciándole que le iban a repatriar. En vista de que aquello no fue más que un engaño, declaró con otros españoles la huelga del hambre, que es lo que más exasperaba a los rusos. Tres días estuvieron sin probar bocado; pero los rusos no cedieron y les hicieron trabajar en las fábricas, sin jornal alguno.
En 1948 ingresó en un hospital porque ya no podía ni tenerse en pie. Pesaba 47 kilos. Después de dos meses hospitalizado, logró reponerse y volvió a trabajar a las fábricas. De Odesa fue a Cherepovets, donde trabajó en obras de construcción hasta 1949, en que fue trasladado a Vorovichy para trabajar en las minas. “Trabajábamos -dice Cavero- con agua hasta medio cuerpo; era una tarea brutal, inhumana. A los tres días me negué a seguir trabajando e inicié una nueva huelga de hambre. Y entonces me recluyeron en una cárcel por rebelde”.

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Esto le privó de regresar con sus compañeros en marzo de 1954. Después de una larga estancia en las prisiones soviéticas, se inició el proceso.
-Me acusaban -dice- de haber dado muerte a un ruso. Sí, de un ruso… cuando estaba en las trincheras españolas. No maté sólo un ruso combatiendo, maté cuantos pude, como es lógico. El juicio comenzó el 22 de febrero de 1950, y me condenaron a veinticinco años de cárcel. Me condenaban como soldado, no como criminal. Así es la justicia rusa. Estando en la cárcel me enteré, el 26 de marzo de 1954, por el periódico ‘Pravda’, de que un grupo de ex prisioneros españoles regresaban a España, “por ser amnistiados por el Soviet Supremo”. ¿A qué decirle la pena que sentí? Fueron quizá los momentos más amargos y tristes de mi vida. Perdí toda esperanza de regreso. Por todos los medios imaginables pretendí enviar noticias de que vivía a mis padres, y algunas de ellas llegaron a España. Luego me trasladaron el año 1951 a un campo de concentración de los Urales, y estando allí, el 14 de septiembre de 1954, me comunicaron que el Soviet Supremo me había indultado. No lo creí. Yo era el único español en el campo de concentración de Riefda; el resto eran todos alemanes. ¿Cómo iban a indultarme a mi solo, siendo un condenado por un tribunal? Aquello era absurdo.
Cavero no lo pudo creer hasta que se vio en manos de la Cruz Roja francesa, camino de Berlín. Antonio Cavero termina así su relato ante los periodistas:
-De Riefda me trasladaron a Moscú el 2 de diciembre del año pasado, y allí estuve en otro campo de concentración, esperando ser puesto en libertad. Como ésta tardaba, inicié otra huelga de hambre de cinco días de duración. Vino un alto personaje de Moscú a decirme que si tardaban en ponerme en libertad era debido a ciertos requisitos de la Cruz Roja Francesa. No lo creí. Por fin, el 5 de enero de este año, con otros prisioneros alemanes, salí en el expreso Moscú-Berlín; de aquí vine en avión a París, luego en tren hasta Bayona. Después, en coche a Irún… España, mis padres que me esperaban en Carcastillo (Navarra); mi pueblo, que me recibe entusiasmado; el Te Déum ante el Cristo de Sábada, y ahora Madrid. Demasiadas emociones seguidas.

Frases como esa de “maté cuantos pude, como es lógico”, hoy nos parecen de una gran crudeza, pero hay que ponerse en la época y el momento, y en el hecho de que quien la pronunciaba era un soldado de la Segunda Guerra Mundial. No sé qué habrá sido de Cavero, que si sigue vivo tendrá 96 años, pero imagino que alguien de Sádaba podría darnos más datos sobre él.

Y mañana…
Un Robinson Crusoe en los montes de Uncastillo

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9 respuestas a Quince años preso en las cárceles soviéticas

  1. LUIS MIGUEL dijo:

    Creo que es necesario más detalles, ya que la División Azul estuvo implicada en crimenes con civiles. Hay que tener en cuenta que para los alemanes los eslavos eran UNTERMECHEN (INFRAHUMANOS) y estaban destinados a ser sus esclavos. Pienso que la mayoría de los falangistas de División Azul compartían las ideas y los métodos. Recuerdo casos de iglesias llenas de rusos, ucranianos y bielorrusos, hombres mujeres y niños quemados dentro.

  2. LUIS MIGUEL dijo:

    Se me había olvidado comentar que en el sitio de Leningrado murieron más de dos millones de rusos dentro de la ciudad. La División Azul era sitiadora y que yo sepa no devolvieron ningún prisionero ruso con vida.

  3. Luis dijo:

    En Gallur vivía un hombre llamado Feliciano Gracia (¿Zalaya?) que estuvo en Auschwitz. Fue el abanderado español en el 50 aniversario de Auschwitz y creo que tb. fue de la división Azul (entre otras). Hablaba siempre de los tiempos de la guerra con emoción pero era un tema que no podías sacarle tú, sino que tenía que ser él el que empezara a hablar. Con todas las cosas que nos contaba a los chavales en la tienda de su amigo Miguel Angel (Zapata) lo que más nos impresionaba es que cobraba pensiones de Alemania, Francia y España. Con el tiempo te vas dando cuenta de que todo lo que los mayores te cuentan son historias que hay que guardar muy bien en la memoria.
    Por cierto, voy a hacer de Mariano. He encontrado este link en el Heraldo en el que nombran a Feliciano Gracia:

    http://www.heraldo.es/noticias/un_estudio_cifra_011_los_aragoneses_presos_campos_concentracion_nazis.html

  4. Luis dijo:

    Buscando más en Internet he encontrado esto de Feliciano. Es el de la foto de enmedio. Murió hace 4 o 5 años si mal no recuerdo:

    http://hemeroteca.lavanguardia.es/preview/1995/05/05/pagina-3/33791141/pdf.html

    En este artículo le llaman Feliciano Zalaya. Cuando vaya a Gallur estas navidades preguntaré su apellido real.

  5. ad dijo:

    Ya están los de la memoria histérica injuriando a los muertos no afines: que yo sepa crímenes contra la población civil los ha habido en todas las guerras. ¿La aviación republicana no bombardeó ciudades durante la Guerra Civil o qué? Por no hablar de Hiroshima, Nagasaki, Dresde…

  6. Blas dijo:

    Hubo un aragonés de Abiego, llamado Vicente Monclús, que estuvo más años en el gulag, estuvo 18 años: pasó por los campos de Vorkuta (Siberia), y las cárceles Butirskaya, Lefertovo, Lubianka, etc. En su libro “18 años en la URSS” Vicente lo narra todo con una memoria sorprendente. Pero él no perteneció a la División Azul, sino que era un piloto republicano a quien le cogió el final de la guerra en una base aérea (cerca de Irán) haciendo cursos de caza. En ese momento quiso volver a Francia para luchar contra Alemania, pero como entonces Alemania estaba aliada con Stalin, se lo impidieron y le propusieron hacerse ciudadano soviético… Al negarse, acabó condenado a 18 años de penalidades y sufrimientos en el gulag. Ese libro está agotado y sería interesante que se volviera a editar. Murió hace unos 10 años y está enterrado en Alicante.

  7. LUIS MIGUEL dijo:

    Luis, el gallurano al que haces referencia es Feliciano Gracia, la biblioteca lleva su nombre, ya que la inaguró con la donación de sus libros. Este hombre no estuvo en la División Azul, ya que no era afín a los regimenes fascistas.
    Por favor, lee con detenimiento el artículo y verás que existe la posibilidad de que te hayas confundido. Para tu información, yo no sigo a nadie nunca; recuerda que de azul, de rojo, de verde, o de marrón, un ca… es un ca…

  8. opep dijo:

    ¿Qué pasa, que los soldados en Afganistán no tiran a dar, o son unos gilipollas?. Si están allí con armas de qué están, nada más que de combatientes, aunque Zapa diga que son una ONG.
    La División Azul demostró un valor reconocido mundialmente.

  9. Raquel dijo:

    Feliciano Gracia Zalaya, que así se llamaba mi tío abuelo, estuvo en el campo de concentración de Buchenwald, no en Auschwitz, y jamás estuvo en la División Azul, sino todo lo contrario, pertenecía a la Resistencia, motivo por el cual fue apresado en Francia.

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