La tarde que murió el futuro

plaza (100x71)Todos hemos de acabar. Y eso que resulta tan obvio, en nuestro fuero interno, es la cuestión que  más nos cuesta entender. A ese final, única justicia que al fin y al cabo cumple con todos, nos empeñamos en teñirlo de cualquier cosa para ocultar que le tememos. Cuando lloramos un final, en el fondo, no hacemos sino trascender el miedo que sentimos ante nuestra propia muerte.

Y aquella tarde de Colmenar todos empezamos a morir un poco.

 A lo duro de la muerte, a ese extraño dolor colectivo, mitad sentimiento, mitad orfeón cuando la muerte es de un hombre de fama, se añadió aquel 30 de agosto el espanto que produce la muerte de alguien tan joven. Veintiuno son muy pocos años para morir porque veintiún años es el futuro.

Y ahora, cuando pienso en aquello, entiendo que, posiblemente,  esa tarde empezó a morir el futuro.

10196_470451173030923_1036368013_nPorque aquel chico de mirada  limpia, profunda y prematuramente madura tenía algo inexplicable que le acercaba a los mitos de antaño tanto como le alejaba de ellos a la misma velocidad que le atrapó la muerte. Viva estampa del clasicismo, dentro y fuera del ruedo y al tiempo , un aire fresco, una negación del estereotipo.

Quienes de verdad le conocieron tienen vivo el recuerdo de su sencillez, su moderado sentido del humor y su delicadeza en el trato.

Quienes de verdad le vieron torear, tienen vivo el recuerdo.

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Tuvo la paradójica suerte de morir con veintiún años. Cuando apenas el taurineo había conseguido hacerle daño. Cuando todavía ni la desidia ni el acomodamiento habían tenido tiempo de hacer mella en él.  Cuando todavía, como a tantos otros, nada del mundo terrenal había conseguido desviar su inmaculada trayectoria.

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Han pasado 29 años y la sombra de Yiyo continúa siendo demasiado alargada.

Veintinueve años  ya de aquella tarde en que empezó a morir el futuro.

Acerca de Elena Pérez

"Se torea como se es" J. Belmonte (y se vive, y se piensa, y se escribe...) unadeldos@hotmail.es
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4 respuestas a La tarde que murió el futuro

  1. esther dijo:

    No son 29 años, son 31, los que llevamos sin el.

  2. PGM dijo:

    Un bonito recuerdo para el hombre y torero del que tan poco tiempo pudimos disfrutar de su presencia y de su arte, si veintiún años no es nada pero nos dio tanto que aún treinta y un año después sigue vivo en las personas que le admiramos y queremos.

    Con el como muchos me hice aficionada, y con su ausencia deje de pisar una plaza pero defiendo este difícil mundo a capa y espada.

    Gracias por el artículo. PGM una Yiyista incondicional y por siempre.

  3. esther dijo:

    Pues te ruego lo actualices al 2016, gracias y disculpa

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