Repasando a Cañabate: Las fotografías.

Sigo dándole vueltas a lo que escribí el otro día.  Sigo colgada de la idea de emular a Cañabate. De momento, me limitaré a compartir fragmentos de su obra por aquí. Leyendo a don Antonio se da uno cuenta de lo poco que han cambiado en 50 años la Fiesta y sus personajes y no resulta difícil “poner cara” actual a los tipos descritos o asociar situciones a algunas vividas.  La relectura  que estoy haciendo del “Caña” me está sirviendo, por ejemplo, para rememorar y dar sentido a hechos acaecidos en esta temporada, y al reflejo que han tenido, sobre todo, vía red social. La nueva forma de tertulia taurina.

a verdeguer insta

Foto: Andrés Verdeguer. vía Instagram

Una de las movidas taurotuiteras de este año que se nos empieza a escurrir de las manos, sin duda fue la protagonizada, no ya por Marco A. Gómez sino por la repentina legión de partidarios via red social que reclamaban con fervor su presencia en los ruedos amparados en algo tan tradicionalmente engañoso como una foto. Ojo, que la foto mentir del todo, no miente, ahí están todas las bondades del instante que quieran decirse, porque están. Pero de eso a que el instante sea aval para empresas mayores… chi lo sá.

A los pocos meses de la capea de Coria donde fue tomada la imagen, Marco Antonio confirmaba alternativa en una tarde más bien gris. Gris que no tiene por qué ser síntoma de falta de porvenir. Exactamente igual que la foto tampoco lo era de lo contrario.

Para todos aquellos que debatieron apasionadamente sobre el tema en la ciber-taberna del pajarito azul:

LAS FOTOGRAFÍAS

Los taurinos son igualitos a esos cariñosos padre de familia que llevan en su cartera los retratos de sus hijos, y en cuanto pueden, aprovechan la ocasión y  los enseñan con natural orgullo. Los taurinos le dan ciento y raya al padre más padrazo de todos los padres . En esta temporada que acaba de finalizar me ocurrió un episodio que les explicaré suficientemente hasta el punto que ha llegado esto de las fotografías en el planeta de los toros. 

En un festival organizado en una Plaza importante estaba conmigo, en un burladero, el apoderado de cierto novillerito, aún un poquito verde. El apoderado echó al vuelo las campanas de su fantasía. 

      -Ahora lo verá usted. Como no se me tuerza, que no se torcerá, porque de eso me encargo yo, que sé de esto más que nadie, el año que viene le doy la alternativa en la Feria de Valencia, y en agosto y en septiembre acaparo cuarenta corridas al precio que me dé la gana, alternando con los toreros que yo quiera y con los toros que yo elija. Con la muleta en la mano es algo de asombro

          -¿Ha inventado algún pase?

     -¡Cómo dice usted! ¿Inventar un pase? Los ha inventado todos, porque todos los da de manera distinta a los demás. A ver si esta tarde le embiste el becerro y le verá usted dar una tanda de naturales. ¿Qué tal está la frasecita que se me ha ocurrido para la propaganda? El torero que da tres naturales sin moverse de un ladrillo. Porque hay que desengañarse, los tiempos han cambiado y el ir contra lo moderno es estrellarse de seguro. Es lo que yo le digo al padre del muchacho, que tiene cuartos, ¿sabe usted?, torero sin “slogan”, torero perdido. Y como “Slogan” no me podrá negar que lo de no moverse de un ladrillo para dar tres naturales es un hallazgo. ¿Estoy equivocado?

Yo, ¿qué le iba a decir? Le dije que no, y se quedó tan contento. Prosiguió. 

        -Y luego, figura. Fíjese usted qué figura. Un junco. Los brazos largos, el talle en su sitio, el pelo rizado… No se ría usted, que es verdad, que eso cuenta porque hoy en día van gachís a los toros, y las gachís se fijan en eso, y las gachís en los toros hacen mucho ambiente.

           -Bueno, hombre, bueno; a lo peor tiene usted razón; pero, de todas maneras, creo que tiene el pelo demasiado largo.

         -¡Qué está usted diciendo! Es cosa mía también. Hay que estar en todo y a mí no se me va una. Se deja el pelo largo el torero, y al pegar los brinquitos esos que tanto gustan, se le alborota el pelo y se le cae un mechón sobre la frente. 

Y, charla que te charla, le llegó su turno al novillerito. Con la capa no hizo nada, a pesar de que el becerrillo salió bravoncete. El apoderado me informa: 

        -Con la capa ya aprenderá, y si no aprende, no importa. Hoy el capote no sirve más que para morderlo. En la muleta es donde está el parné, y ahora va usted a ver lo que hace con la muleta. 

Mientras banderilleaban al animalito, el apoderado cuchicheó con el diestro, y cuando tocaron a matar volvió a mi lado, encendió un puro de tamaño de una estaca y me informó:

         -Ya le he dicho que dé los tres naturaales girando a torcis. Verá usted qué asombro. Se va a caer la Plaza. 

El novillerito empieza el trasteo con unos ayudados por alto más tieso que el puro de su apoderado, el cual saca de su cartera un grueso manojo de fotografías , y metiéndomelas materialmente por los  ojos,  dice:

        -Fíjese en este natural… Este, éste es mejor. Fíjese en la cintura cimbreada y los pies juntos y la mano en el infinito. Mire usted este derechazo…

           -Estupendos; pero ¿no sería mejor que le viéramos ahora que está toreando delante de nuestras narices?

         -Tiene usted razón: luego le enseñaré las fotos. Las hay que se queda uno bizco. 

Después de seis o siete ayudados por alto, el diestro se alejó para citar al natural. El becerro se le arrancó fuerte, y el novillerito le recibió tomando precauciones; esto es, echándose para atrás y alargaando el pico de la muleta; y así siguió, pretendiendo torear al natural, sin conseguir más que unos intentos de pase, deslabazados y ridículos. El apoderado tiró de fotos. 

          -Aquí, aquí es donde está bien. El becerro no vale na y no se le puede hacer nada. Mire usted esta iniciación de un molinete de rodillas que puso a la Plaza en pie. 

Y mientras el torero bailaba, el apoderado me eseñaba unas fotos en las que estaba más quieto que las manillas de un reloj parado a las doce. 

(Antonio Díaz-Cañabate “Tipos y  sainetillos del planeta de los toros” Ed. Prensa Española 1976)

PD …y no sólo el citado episodio tuitero salta en mi cabeza al leer esto…    …y en las vuestras tampoco, jeje, ¿a que no? ¿a que habéis puesto cara a los personajes y os resulta familiar la situación?

Acerca de Elena Pérez

"Se torea como se es" J. Belmonte (y se vive, y se piensa, y se escribe...) unadeldos@hotmail.es
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