¿Homenajes? #FUERZASOTO

Empiezo a cansarme de que la gente que cree conocerme piense (y sobre todo me diga) que soy fuerte frente a la adversidad y me canso sobre todo porque es absolutamente falso. Soy muy vulnerable, posiblemente en exceso no obstante, entiendo y asumo que la gente  piense que soy Sansón: no soy la estampa de la alegría, tengo un carácter digamos que muy definido y sobre todo, una capacidad olímpica para huir de lo sentimentalmente intensito.

Yo de fuerte, nada, lo que pasa es que a mí la madrugá de la calle Sierpes me va por dentro, con capirotes y cirios. Y paso. Digamos que mi manera de llevar el dolor es muy mía. Por eso respeto lo que cada cual haga con su dolor aunque en ocasiones no entienda determinadas manifestaciones y actitudes. Y como sé que diciendo lo que pienso  puedo herir la sensibilidad de según quién,  prefiero guardar silencio como el Ebro al pasar por el Pilar. Estos días la cosa está dando para mucho. Ayer mismo, Colmenar Viejo, López Simón que después del sainete a varias bandas que nos ha hecho vivir en las últimas fechas (de esto sí querría escribir porque aquí sí que me importa bien poco herir susceptibilidades, no me gusta lo que se oye y lo que se intuye, me da que lo están manejando como a una marioneta, está rozando su límite y eso no puede acabar bien) decidía súbitamente donar sus ganancias de la tarde a la causa del previsible monumento a Víctor Barrio, con viuda presente y, según me cuenta quien estuvo ahí, nietísima de testiga (¿la nietísima fue en su vida a ver torear a Barrio? de haberlo hecho ¿hubiera andado alternando con la esposa?).  Ya digo, mejor el silencio.

30 de agosto, efeméride trágica donde las haya y que este año nos pilla, desgraciadamente, de más actualidad que nunca. A cinco días del festival ¿en memoria? de Víctor Barrio y con esto de mis faenas archiveras, di el otro día con unas pequeñas joyas que traigo aquí:

yiyo2Año y medio después de la tragedia de Colmenar,  Antoñete, Manzanares, Espartaco, Palomar, Pepín Jiménez, Sánchez Cubero y Paco Machado. Y mi debut en las Ventas. Creo que viví uno de mis mejores días taurinos , por todo.

No es el único recuerdo material que conservo de  todo aquello. Recién fallecido, gente allegada al torero convino en la necesidad de erigir un monumento a su memoria y para ello se creó una ‘junta pro-monumentos’. La primera acción se puso en marcha de cara a aquella misma Navidad. Se editaron una especie de entradas taurinas, plastificadas, con la efigie de José Cubero y se pusieron a la venta ‘como recuerdo’ al precio de 100 pesetas cada una que venía a ser el precio medio de una participación de lotería del tiempo. El chiste aquí estaba en que no comprabas lotería, las exíguas 10 pesetas que se jugaban eran el ‘regalo’ que  la susodicha junta hacía al portador del souvenir. Los números que se jugaban, como se puede apreciar en la fotografía, eran las fechas de nacimiento y muerte del torero (pinchando en la imagen pueden ser más legibles todos estos datos).

yiyy

El resultado, tras muchas vicisitudes -alguna de ellas de trágico recuerdo como el suicidio de quien fue su apoderado y principal impulsor de los homenajes, Tomás Redondo, 6 años después de Colmenar-, fue que Yiyo tuvo sus monumentos, el impresionante bronce de Luis Sanguino situado en el exterior de las Ventas  y el de su mausoleo en el cementerio de la Almudena. Los detalles ya poco importan. Considero que no sería de buen gusto hacer aquí mención a las cosas que se dijeron Que los muertos, todos, han de descansar en paz.

Con monumento y sin él, sobre todo para quienes vivimos en aquellos días, los 30 de agosto siempre serán de Yiyo. Como los los 9 de julio, con monumento, sin monumento, con fundación o con asociación de amigos dispuestos a cualquier cosa, serán de Víctor.

Supongo que materializar el sentimiento al caído no deja de ser una necesidad emocional de quienes quedamos aquí, los muertos poco o nada necesitan, más cuando su pérdida los ha convertido en mitos. Los honores, la ayuda, el compañerismo, en vida. Siempre. Y más cuando la tragedia se ceba con una persona, con un torero, como lo ha hecho con José Manuel Soto. Cogido el pasado 20 de agosto en una novillada sin picadores en Peal del Becerro (Jaén), la evolución de las heridas ha desembocado en la amputación de la pierna del banderillero de 37 años.

Mejor que yo, la situación la  resumen los tuits de un profesional:

soto

Por eso y porque es de justicia reclamo para YA un festival y cuantos homenajes  y acciones puedan servir para que Soto pueda llevar anímica, económica, familiarmente una vida lo más digna posible. De momento, mientras escribo este desbarajuste entre historia y sentimientos, leo con profunda satisfacción que los más jóvenes empiezan a reaccionar con la causa:

roca

Y hay quién lo mejora, sería magnífico llenar  La Maestranza…

garrido

De momento sin nada decidido, menos anunciado, ya me pinta mejor que lo de Valladolid. Hay que conseguirlo.

Gloria a los que ya están en ella pero VIDA a los que, como Soto, todavía tienen mucho por vivir.

Acerca de Elena Pérez

"Se torea como se es" J. Belmonte (y se vive, y se piensa, y se escribe...) unadeldos@hotmail.es
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