Ayer, ante mi asombro, vi en Tele 5 al jefe de la investigación policial del caso Ruth y José hablando sobre José Bretón, padre de los niños y presunto asesino. El caso, a tenor de un nuevo informe forense realizado a petición de la madre de los niños, ha dado un vuelco, por lo que el juez ha decretado otra vez el secreto de sumario. Y el jefe de la investigación policial en Tele 5, hablando tan pancho sobre el comportamiento de José Bretón durante la investigación. ¿De verdad es un plató de televisión el lugar adecuado para que el encargado de la investigación airee datos sobre la misma? ¿De verdad era este el momento, cuando todavía no se ha producido nungún juicio legal?
Sufrimos un verano en el que gran parte de los países del mundo occidental, sufren una crisis económica como pocas veces se ha visto. En una localidad de uno de esos países (uno de los más castigados por la crisis), una señora octogenaria decide arreglar en una columna de una iglesia, la pintura de un Ecce-Homo que estaba deteriorada. La pintura no tiene ningún valor artístico, ni siquiera está catalogada. A la señora se le va de las manos el apaño y la pintura queda hecha unos zorros. La noticia, publicada en HERALDO DE ARAGÓN como noticia local, se extiende repentinamente por el mundo como reguero de pólvora a través de las nuevas tecnologías, llegando a publicarse en 150 países. A la señora, casi le da un patatús. ¿Tan importante es esa noticia como para que se publique en medio mundo?
Y estos son sólo dos ejemplos. Estamos en la era de las comunicaciones, está claro, pero ¿sabemos utilizar correctamente las maravillosas oportunidades que nos brinda la tecnología para comunicarnos y difundir noticias, o estamos haciendo el canelo entreteniéndonos con tonterías y trivializando asuntos tan serios como el asesinato de unos niños, mientras el mundo se nos va al garete?
